El me llama amorosa, como lo hacía mi padre.
Preparo una valija con ropitas de mi niña, paseará con sus abuelitos.Plancho una a una cada prenda imaginándola a ella eligiendo que ponerse. Intento no olvidar nada.
El televisor me devuelve el sonido de palabras de una película de amor con final feliz.
Seco mis lágrimas. Mi mente en un vaivén de imágenes, palabras, estados, sensaciones, situaciones, discursos. Quiero ordenarlas, se entremezclan, se fusionan, se hacen líquido. Penetran.
El corazón golpea fuerte, sofocando mi garganta.
Imágenes que vuelven, aquellas de lo que no será, de lo que invento en mi recurrente pensar acerca de lo posible.
Y a veces el imposible me desnuda, exponiendome una vez mas...
domingo, febrero 15, 2009
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